PUNKURI
(Santuario Pre Chavín - El Valle)
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2.- EL VALLE
Cortado por la carretera Panamericana Norte entre los kilómetros 403 y 406, es mucho más largo que ancho, teniendo la Cuenca como longitud máxima desde sus nacimientos de 73.5 kilómetros; es de superficie poca accidentada en la Costa; pero hacia la región Yunga se encajona y eleva rápidamente hasta la Puna, donde es accidentado y quebrado por la presencia de altas montañas.
El área agrícola neta del valle de Nepeña tiene una extensión de 6,360 hectáreas. Asimismo el valle presenta, en su mayor parte, buenas condiciones edáficas, en cambio, no dispone de recursos hídricos suficientes como para garantizar una alta eficiencia en las explotaciones agrícolas. (ONERN Id:IV)
Gran parte de sus tierras bajas están dedicadas al sembrío de la caña de azúcar, habiéndose convertido este cultivo en el sustento de la economía de esta parte del valle, bajo la conducción del complejo azucarero Agroindustrias San Jacinto S. A..; mientras a partir del pueblo de Moro, donde se inicia la región Yunga y hasta arriba, se cultivan otros productos como: maíz, frijol, yuca, pallar, diversos frutales; también se desarrolla una incipiente ganadería, la extracción de algunos minerales y de piedra caliza.
En cambio, la antigua actividad vitivinícola ha sufrido serio descenso por acción de la filoxera, plaga que atacó desde sus raíces a las vides y que es difícil combatir.
Es de esperar que esta situación se revierta con una nueva plantación, más resistente y fuerte, pues el vino de Pisco que muy bien producía hace ocho años atrás, era conocido y apreciado a nivel nacional e internacional.
La población del valle básicamente se dedica a la agricultura, otros pequeños sectores a la ganadería, minería, pesca y el comercio.
La cuenca es camino natural hacia el Callejón de Huaylas, desde la época prehispánica como hasta la fecha, de tal modo, sus posibilidades socioeconómicos y turísticas son buenas a mediano plazo para el futuro.
Por otra parte, la ejecución del Canal principal de irrigación, que concluirá el Proyecto Especial CHINECAS este año 2000, para el valle de Nepeña, será el más importante apoyo a la agricultura y agroindustria de la zona, luego de muchos años de constantes sequías y falta del recurso hídrico.
El valle desde el siglo XVI, después de la prisión de Atahualpa en Cajamarca fue transitado por primera vez por dos soldados españoles y luego por Diego de Almagro.
Algunos Años después, 1547, fue visto por el cronista español Pedro de Cieza de León, quien escribió, La Crónica del Perú, donde nos dice:
"... del cual está el de Guambacho dos jornadas, que quién no tendré que decir más de que es de la suerte y manera de los que quedan atrás y que tenía aposentos de los señores; y del río que corre por el sacaban acequias para regar los campos que sembraban" (Id).
La información de Cieza es interesante, el nombre antiguo del vallees Guambacho, como también lo refiere otro cronista español Antonio Vázquez de Espinosa, al escribir sobre la conquista del Estado chimú por el ejercito incaico dirigido por Inca Yupanqui, hijo de Pachacutec:
"1560. todo lo qual hecho; nombró por General (de vn gran exercito, que mandó lebantar) al principe Ynga Yupanqui su hijo, y lo embio por la sierra hasta el parage de Lima, por donde vaxó a los llanos en la 4. Conquista, que hizo, desde la Varranca hasta donde esta fundado la ciudad de Truxillo, que alli junto estuvo fundado la gran ciudad Chimú, que era Rey y señor de todos los valles de Guarmei, Casma, Guambachu, Santa, Huanape y el valle de Truxillo el Rey Chimú y auiendo tenido reñidas guerras con este Rey, y sus vasallos, despues de mucho tiempo los reduxo a su obediencia; Conquistó por esta parte Norte sur mas de 130 leguas,..." (1948:229).
Por otra parte, Robert Proctor, viajero inglés, quien recorrió el Perú después de la segunda década del siglo XIX, ha escrito que:
"Después de visitar a un amigo que estaba en un violento ataque de chucho, salí de Santa a las una del día y llegué a Nepeña a las cinco de la tarde. Era domingo, y toda la gente andaba vestida con sus mejores pilchas; la mayor parte de los hombres disfrutaban de riñas de gallos,..." (1973:117)
Así en el siglo XIX el valle lleva el nombre de Nepeña y sus pobladores tienen gran afición por la pelea de gallos, costumbre que aún continúa en pie.