PUNKURI
(Santuario Pre Chavín - El Valle 2)
Escenario | El Valle | Ubicación del Monumento | Antecedentes | Excavaciones | Arquitectura
Entre 1863 y 1864, es probable que se inició la exploración de sus monumentos arqueológicos, y uno de los pioneros fue el comisionado diplomático norteamericano Efraín George Squier, quien durante su periplo por el Perú, dedicó algunos días al valle de Nepeña, realizando notas importantes sobre varios monumentos mientras se internaba a la región quechua (1974:105-117)
Describe entre otros monumentos: Huacatambo, Pañamarca, Huaca de la Culebra, Paredones, Fortaleza de Kiske, Motocache.
Tras la descripción precisa y amena ilustra sus notas con buenos dibujos y planos exactos. Este trabajo llega a formar parte de su obra: PERU: Incidents of travel and exploration in the land of the Incas, publicado en 1877, hace más de un siglo, hoy importante fuente de consulta.
Varios años después, el médico Alemán Ernst Middendirf explora el valle, escribe algunas líneas al respecto en su obra: PERÚ (1973:234-239), mencionando la hacienda San Antonio, el pueblo de Nepeña, las ruinas de Panamarquilla (hoy Pañamarca), hacienda San Jacinto, Moro, Motocuche, las ruinas de Cuchipampa (hoy Siete Huacas ), y la fortaleza de Huancarpón.
Es en 1933 cuando el sabio Julio c. Tello hace los descubrimientos más importantes durante sus trabajos de campo en los denominados Templos de Punkurí y Cerro Blanco (1970).
Posteriormente, otros investigadores también han hecho estudios sobre los monumentos arqueológicos de Nepeña. Fréderic Engel lo hace sobre las ocupaciones más antiguas, a él se debe ka identificación de Los Chinos, antigua aldea de pescadores-recolectores (1958).
Como parte del equipo de Engel, Henning Bischof por aquella época hace en Cerro Blanco "la limpieza y documentación del sector conocido por sus relieves de barro policromos,..." (1997:204); que después de los trabajos volvió a cubrir.
Richard Schaedel y Duccio Bonavia documentaron los murales de Pañamarca, los más importantes de la Cultura Mochica en el área.
No se puede dejar de mencionar el aporte de Wilfredo Gambini Escudero (1975, 1984) dedicado especialmente al reconocimiento de los monumentos arqueológicas del distrito Cáceres del Perú, provincia del Santa.
El autor, como arqueólogo del Instituto Nacional de Cultura, desde 1973 hasta 1985, procuró la defensa y conservación de los monumentos arqueológicos de la zona, realizando los planos perimétricos de Punkurí y Cerro Blanco, la limpieza y consolidación de las estructuras afectadas de Pañamarca por efecto del terremoto del teremoto del 31 de Mayo de 1970, instalando una caseta de madera y el guardián.
Estos trabajos en Pañamarca fueron decididamente apoyados por el Ing. Javier Ramírez Casenueve, entonces Gerente General de la Ex-Cooperativa San Jacinto.
También, los trabajos iniciales en paredones, limpiando, ordenando y defendiéndolos de la invasión de los agricultores aledaños. A estas labores coadyuvaron estudiantes de arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo.
El año 1998, por el encargo del Proyecto Especial CHINECAS y con autorización del Instituto Nacional de Cultura, realizamos excavaciones arqueológicas en los sitios de Sute Bajo, Pampa de Tierra Firme y Huaca Culebra I, con la finalidad de que el canal principal de irrigación del Proyecto en mención, cruce y llegue hasta el margen izquierdo del valle de Nepeña, para la definitiva solución a la falta del recurso hídrico de las tierras cultivables del valle.
El resultado de estos trabajos pronto se publicarán para el conocimiento de la colectividad. Sin embargo, Nepeña aún espera la atención prioritaria de sus recursos arqueológicos, como: Los Chinos o Chimus, Huacatambo, La Carbonera, Pañamarca, Cerro Blanco, Siete Huacas, San Juan, Kiway, Huaca La Victoria, y otros.
En esta perspectiva reiteramos que falta descubrir y hacer conocer el aporte de los antiguos pueblos de la Cuenca de Nepeña a la Historia Regional, que el Proyecto Arqueológico de Punkurí procura contribuir a esta necesidad.